Se presentó la nueva guía de contenidos

El Gobierno acordó la protección a los menores en la televisión

 

Lo hizo con los gerentes de los canales y los productores independientes. Es para regular el lenguaje y las escenas de violencia y sexo en la pantalla. En rigor, ya se había acordado en julio, pero ahora se oficializó. ¿Es el inicio de una mejor televisión?

El 18 de octubre, el titular del Comité Fede ral de Radiodifusión, Gustavo López, es taba exultante. Había logrado un hecho sin precedentes en la televisión argentina: que los gerentes de los canales y los máximos responsables de las productoras independientes aprobaran una guía de contenidos para regular el lenguaje y las escenas de sexo en la pantalla, propuesta por el Gobierno con el fin de proteger a los menores. Flanqueado por el presidente Fernando de la Rúa, López presentó en sociedad en un acto en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno a su más ansiada criatura: un texto que advertía a las emisoras sobre cómo sería de acá en más el futuro de lo que se emite en televisión. Esta guía de contenidos fue consensuada con la Asociación de Telerradiodifusoras Argentinas (ATA) y con la Cámara Argentina de Productores Independientes de la Televisión (Capit) con el objetivo de dar comienzo de una vez y para siempre, a una realidad que proteja a los menores de los excesos marketineros que a diario expone la pantalla chica en el país. En rigor, el Comfer ya había puesto en práctica en julio una normativa que restringía los horarios y las emisiones. Pero luego de tres meses de aplicación, no se habrían notado cambios significativos pese a que estas mismas asociaciones que hoy acordaron ya lo habían hecho en esa oportunidad. Según se informó, la verdadera toma de conciencia por parte de ATA sobre los problemas de la TV abierta en la Argentina, habría sido el resultado de una encuesta que le habría indicado una firme tendencia de la población a ver cambios en la tele. En su justificación, el Gobierno sostiene que “se procura que tanto el Estado nacional como los productores de contenidos destinados a la televisión actualicen su enfoque en materia de programación valorizando a la televisión no sólo como instrumento de información y entretenimiento sino también como un eficaz vehículo para la formación, la educación y la difusión del conocimiento”. A su vez, sostiene: “La presente guía tiende especialmente a la protección del menor frente al televisor en los horarios en donde puede no haber adultos a su cuidado, asegurando al mismo tiempo el derecho constitucional a la libre expresión y la libertad de contenidos. Se evita cualquier forma de censura que pueda menoscabar los principios del sistema democrático, destacando especialmente el derecho de cada medio a disponer del contenido de sus emisiones, en especial cuando se trata de programas periodísticos o informativos”. Qué arreglaron La nueva guía de contenidos, que ahora sí parece tener el grado de consenso esperado por el Gobierno, determina la división del horario en tres franjas de acuerdo con el tipo de programación que deberá ubicarse en cada uno. Así, se establece que el horario entre las 8 y las 20 debe considerarse “apto para todo público”, entre las 20 y las 22, “horario ATP con presencia de los padres” y entre las 22 y las 24 “no apto para menores de 16”. Dentro del horario ATP, la guía recomienda evitar el uso de un lenguaje vulgar o grosero y las expresiones agresivas o discriminatorias. Asimismo, se suma la idea de suprimir las escenas de exhibicionismo, desnudos o sensacionalismo, así como las de violencia física, sexual o verbal. Estas consideraciones alcanzan también a las promociones, avances de programas y los dibujos animados. Respecto de los programas periodísticos y talk shows, el texto propone que “no se exponga la intimidad de las personas de manera tal que se menoscabe su dignidad o provoque un impacto emocional negativo en los niños”. Se prohiben también las escenas que estimulen o muestren el consumo de alcohol y drogas antes de las 22. Quedan completamente prohibidas las escenas de sexo explícito, prostitución y pornografía, independientemente del horario. Los protagonistas La misión será de ellos, los responsables de la programación que todos los días escupe la pantalla del televisor. Por una lado están los “tradicionales”, agrupados en ATA, la asociación que comanda Carlos Fontán Balestra. Al parecer, el influyente presidente de Telefé sería uno de los principales negociadores de este acuerdo. Fuentes inobjetables comentaron a este medio que habría sido él, una vez que evaluó la repercusión del primer consenso, el que decidió formalizarlo ahora. “Somos capaces de autorregularnos, porque tenemos en claro que el televisor es un miembro más de la familia”, expresó el directivo, a la vez que consideró a la televisión en una etapa de “madurez”. Y por otro costado ejercen su influencia la nueva camada de productores independientes nucleados en la Capit, presidida por Carlos Rottemberg, que son los generadores de gran parte de la programación actual. Se trata de Marcelo Tinelli (Ideas del Sur), Mario Pergolini y Diego Guebel (Cuatro Cabezas), Nicolás Repetto y Enrique Estevanéz (Estavanez Producciones S.A.) entre otros protagonistas de la nueva generación. Para hacer frente a un panorama en donde casi el 80 por ciento de las infracciones a la ley corresponde a la televisión abierta y sólo un 20 al cable, los mandamás de las emisoras se comprometieron a “cambiar” el estilo y resurgir la calidad de las emisiones. Aunque si bien ahora el compromiso se combino ante el Presidente de la Nación, en la intimidad de los directivos y gerentes resuena la misma campanilla de siempre: “Los cambios no serán tan notorios”. El gerente de programación de Canal 13, Hugo Di Guglielmo, consideró que todo tiene que evaluarse con “criterio”, tanto por parte de las empresas como del Comfer. Prometió que pondrán “mayor atención”, aunque dedujo que se nota al aire cuando “prima el buen gusto”. Un poco más excéptico fue Mario Pergolini. Dijo, entre otras cosas, que no se “modificará” la televisión que ve la gente en la Argentina. Sin embargo, no dudó en aceptar el convite y apareció en el Salón Blanco con la mejor sonrisa. Otros que estuvieron en la sede del Ejecutivo: el presidente de Telefónica (controla a Telefe y Azul) Carlos Fernández Prida y Marcelo Tinelli. El gran ausente: Adrián Suar, dueño de la productora Pol-ka. En el multimedios América, que dirige Carlos Avila, la guía de contenidos fue recibida con entusiasmo. Fuentes del canal sugirieron que si bien el acuerdo servirá para mejorar la calidad, “todos sabemos cuando algo se hace mal y que los cambios no serán tan simples”. Guía en mano, productores, dirigentes, ejecutivos y funcionarios se dirigieron a sus lugares de trabajo con la firme convicción que había que hacer algo. No sólo por respetar a los menores y superar los contenidos, sino porque todavía pulula en la mente de cada uno de ellos los más de 100 millones de dólares que aún el Estado no pudo cobrar por infracciones a la ley.