Incluirán al multimedios del Estado en el nuevo proyecto de ley de Radiodifusión
Son 10 artículos y es una especie de híbrido entre el polémico decreto de creación del SNMP y partes de la ley RTA, vetada en 1999. Es por las dificultades que tuvo la decisión presidencial para concretarse y buscar la salida ante las críticas de legisladores oficialistas y opositores. Los representantes de los empleados de los medios dicen que es imposible la autofinanciación y dicen que hubo estudios sobre eventuales bajas de personal. Igual, el proyecto de radiodifusión no llegará al Congreso antes de abril.
A
casi dos meses de la firma del decreto que creó el Sistema Nacional de Medios
Públicos (SNMP) y en virtud de la falta de definiciones en el Gobierno en
torno a la puesta en marcha de esta nueva sociedad del Estado, las condiciones
políticas para avanzar con los cuestionados postulados de la medida se esfumaron
como quien huye de una batalla que castiga por todos los frentes. Altas fuentes
del Comité Federal de Radiodifusión confirmaron a este medio que la creación
del multimedios estatal, conformado por Canal 7, Radio Nacional y la agencia
de noticias Télam, ahora será incluido en el proyecto de ley de Radiodifusión
que llegará al Congreso recién en abril y no durante el corriente, como se
había anunciado. Esta decisión se habría tomado luego de la gran cantidad
de críticas que cosechó el decreto que ordenaba la instalación del Sistema
Nacional de Medios Públicos por parte de legisladores, gremios y hasta de
la propia Sindicatura General de la Nación. En general, las opiniones contrarias
a la idea impulsada por el secretario de Cultura y Comunicación, Darío Lopérfido,
hacían hincapié en la modalidad de creación: a través de un decreto, una postura
que consideraron arbitraria y hasta autoritaria por parte del Gobierno. La
Sigen, el organismo a cargo del frepasista Rafael Bielsa, también había puesto
en duda la constitucionalidad del decreto y había sugerido que el tema es
de pura incumbencia parlamentaria. Esto, sumado a las críticas provenientes
de gremios como la UTPBA, que acentuaban sus posiciones en el costado más
débil del decreto de creación: la autofinanciación y la posible merma de puestos
de trabajo, fueron el detonante para que ahora el Gobierno saliera a entibiar
el conflicto.
La
salida más elegante que encontraron fue la confección de diez artículos en
el proyecto de radiodifusión como una especie de híbrido entre los puntos
centrales del decreto que caería sin ejecutarse y los grandes temas que incluía
la ley de RTA, vetada por el presidente Fernando de la Rúa en 1999. Ahora
Darío Lopérfido prometió mayor amplitud en la designación del directorio -en
el texto del decreto, la composición de un triunvirato gerencial es potestad
exclusiva del secretario de Cultura y Comunicación- y control parlamentario
del SNMP. Pero del contenido de fondo del multimedios, del desfinanciamiento
creciente de Canal 7, Radio Nacional y la agencia Télam –cuyos presupuestos
sumaron 87 millones de pesos en 2000, y pasarían a sólo 57 millones durante
este año, para decrecer luego hasta no más de 24 en ejercicios sucesivos-
y de la destrucción del órgano de contralor de los dineros públicos que se
gastan en materia de publicidad oficial, ejercida actualmente por el área
publicitaria de Télam: “de eso no se habla...” dijeron los empleados. Y menos
ahora, luego del desembarco de Ricardo López Murphy en el Ministerio de Economía,
que con sus ideas liberales y ortodoxas ya hace tambalear aún más a los 1980
trabajadores de los medios públicos de comunicación que, según contaron a
este medio, ven cada vez más claro un escenario privatizador. De qué se habla
en el Gobierno La justificación que ahora da el Gobierno para incluir el multimedios
en el proyecto de ley de Radiodifusión es que ya se habían dejado reservados
seis artículos para el funcionamiento de Canal 7 y Radio Nacional. Por eso
todavía se espera que el proyecto se retrase en ser discutido en el Parlamento,
un lugar en donde se descarta sea enérgicamente rechazado. La razón: el Comfer
viene trabajando desde principios de mes con participación de la Secretaría
de Cultura y con varios senadores de la Alianza, los que sugieren la manera
más concreta de introducir los cambios. Y como se reflotan temas candentes
que habían quedado pendientes luego de la malograda ley de RTA, también se
supone que no habrá reticencias dentro de los bloques justicialistas del Parlamento
que querían, por sobre todo, poner sobre el tapete de las sesiones justamente
a esta ley que ahora el Gobierno parece encontrar eficaz. Fuentes confiables
del Comfer admitieron que, por como se está tratando el tema en el proyecto,
la oposición “no generará conflictos”, más allá de que se haya pedido la derogación
del decreto tanto en la Cámara de Diputados como en Senadores. Lo que sí se
confirmó en el Comité Federal de radiodifusión es que habrá cambios sustantivos
y fundamentales en lo referente a la agencia Télam, ya que la ley de RTA no
la tenía en sus planes. Ahora, la agencia estatal se incorporará al proyecto
y se ampliará el directorio, pensado en un primer momento en el decreto como
un triunvirato. “Los cambios más importantes –confiaron fuentes del Comfer-
serán la incorporación de dos miembros más a los tres representantes de los
medios”. Será uno en representación de los Diputados y el otro de los Senadores
de la Nación, elegidos a propuesta de ambas Cámaras. Asimismo, se especula
con la creación del Consejo de Control y Gestión, que sería en representación
de los trabajadores, las cámaras y los usuarios para dar una idea de transparencia
a la iniciativa tan cuestionada. En tanto, también se ratificaría que el 50%
de los ingresos del Comfer serían para el sostenimiento del multimedios y
ya estarían claros y definidos los objetivos del canal del estado: los aspectos
educativos, culturales e informativos. Al parecer, se autorizan las coproducciones
pero se las limitaría en caso de demasía, ya que la intención es que exista
gran producción con el personal propio del canal y de esa manera el Gobierno
piensa asegurar la continuidad de las fuentes de trabajo. Los trabajadores
no piensan lo mismo Consultados por este periódico, representantes de los
tres medios del Estado aún tienen grandes dudas respecto de su futuro y de
la situación financiera que le tocará experimentar al Sistema. Los empleados
cuestionan la desfinanciación que el Gobierno planteó y no piensa modificar
ahora con este nuevo híbrido que sale a través de una ley. El dinero que el
Estado previó para el funcionamiento de estos medios es de 51 millones de
pesos para 2001, 46 para el próximo año, 27 en 2003 y luego, en lo sucesivo,
no se mandarán más de 24 millones. Pero el motivo por el que se cuestiona
esta decisión es que el Gobierno pretende que la merma en el envío de fondos
públicos se compense con la publicidad que generarán los mismos medios. En
declaraciones a este periódico, la representante de Télam, Celia Carbajal,
estimó que esta idea será “imposible, ya que nadie espera un notable crecimiento
en las pautas publicitarias” de aquí en adelante como para cubrir el hueco.
Y dio cifras: “Los ingresos de los tres medios en 2000 fueron de 6 millones
de pesos, mientras que los gastos operativos y de salarios ascendieron a 87
millones”, con lo que sería un despropósito revertir esta situación a la manera
del Gobierno. Asimismo, Carbajal sostuvo en cuanto a la situación del personal,
que se confirmó la existencia de un estudio realizado por Patricio O Reilly,
que estipuló la prescindencia de más de 237 puestos de trabajo, lo que generaría
un ahorro de casi 700 mil pesos (ver recuadro). En tanto, la representante
de la Comisión Interna de la agencia volvió a referirse a la ambigüedad del
artículo 8 del decreto, donde no se explica de manera concreta cómo será el
futuro de los empleados ni los movimientos generales que podrían efectuarse
con la unión de los medios. Pero quizás uno de los puntos más álgidos de la
controversia con el Gobierno sería la postura de los empleados en torno de
la producción de contenidos. Temen que se produzca una privatización encubierta.
En febrero, el secretario de Cultura, Darío Lopérfido, se reunió con los productores
independientes Adrián Suar y Marcelo Tinelli, entre otros, con los que habría
negociado nuevas producciones en Canal 7, algo que en los discursos el gobierno
pretendía menguar para darle cabida a la gente de los medios estatales. Por
otra parte, el 22 de febrero, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos
Aires (Utpba) presentó ante la justicia un recurso de amparo para que declare
la inconstitucionalidad, la nulidad y la inaplicabilidad del decreto 94/2001
de creación del Sistema Nacional de Medios Públicos La Utpba sostuvo que la
presentación judicial se corresponde “con la necesidad de salvaguardar el
conjunto de derechos adquiridos por los trabajadores de los tres medios -Canal
7, la Agencia de Noticias Télam y Radio Nacional- comprendidos en la medida
del gobierno” El recurso interpuesto ante la justicia reitera la posición
que la organización hizo pública al conocerse el decreto, en el sentido de
que no admitirá ninguna medida que derive en la pérdida de puestos de trabajo,
reducción de salarios, modificaciones de las condiciones laborales, así como
el desconocimiento de los Estatutos y Convenios Colectivos vigentes La Utpba
presentó el recurso de amparo el lunes 19 y la actuación recayó en el Juzgado
nacional de Primera Instancia de Trabajo número 73, a cargo de la juez Silvia
Barrionuevo Anteriormente, el gremio se reunió con el secretario de Comunicación
y Cultura de la Nación Darío Lopérfido, “ocasión en la cual la organización
le expresó su rechazo a que se recurriera a la política del decreto, sin abrir
espacios de diálogo y consenso con los distintos sectores sobre un ámbito,
el de las telecomunicaciones, de vital importancia social”, destacó a este
medio el secretario gremial, Daniel Terreno. Por último, el Gobierno también
recibió días atrás como un balde de agua fría en torno del decreto, la opinión
del Síndico General de la Nación, Rafael Bielsa, el que sostuvo que la decisión
de crear un multimedios no sería facultad del Presidente, sino del Congreso.
Como contrapartida, el procurador del Tesoro, Ernesto Marcer, defendió la
postura del Gobierno y confirmó que cada vez existen más posturas diferentes
entre éste y Bielsa respecto de temas complejos en el ámbito jurídico. Ahora,
con una batería de posiciones en contra y con la sensación que el decreto
no iría a buen puerto, se espera que por lo menos exista un mínimo de acuerdo
en el Congreso sobre el nuevo proyecto de ley, que cruzará los umbrales del
palacio cuando en el Poder Ejecutivo terminen de limar las asperezas, no antes
de abril.
|
|