La televisión argentina cumple 50 años

“Hay muy poco para rescatar en los contenidos de la televisión actual”

Los trabajadores de la televisión criticaron la programación actual

Páginas 24 y 25

 

 

 

 


Páginas 24 y 25

Comenzó en 1951 con un encendido discurso de Evita

La televisión argentina cumple 50 años

La primera emisión fue el 17 de octubre en el “Día de la Lealtad”. Un mes después, el canal estatal ya contaba con un staff de reconocidas figuras. En 1960, se lanzan las señales privadas 9 y 13; y en 1961 inicia su programación Canal 11. En 1966, llega el 2, de La Plata. Más tarde, la televisión a color y un largo recorrido hasta la privatización y la adquisición por parte de grupos económicos

Sería difícil olvidar los monólogos de Tato Bores, los sketchs de Alberto Olmedo, las tardes de ficción con “Rolando Rivas, Taxista” o las carcajadas que provocaban las muecas de Pepe Biondi. El humor, el entretenimiento, la ficción y el suspenso supieron conjugarse para emocionar, divertir y hasta enojar a los televidentes. Desde su nacimiento el 17 de octubre de 1951, la televisión abierta fue un fiel compañero dentro de los hogares argentinos. Hoy, a 50 años de su gestación, sigue cosechando risas que se entremezclan con las críticas a la programación actual. El discurso de Evita en los balcones de la Casa Rosada para conmemorar el “Día de la Lealtad” fue la primera imagen que los argentinos pudieron ver en la pantalla del televisor. Un mes después, en noviembre, la televisión estatal contaba con una programación integrada por figuras tales como Juan Carlos Thorry, Analía Gadé, Ana María Campoy, José Cibrián y Diana Maggi. Pero la oferta televisiva se fue ampliando poco a poco. Antes de que finalice la llamada “Revolución Libertadora” se concedieron tres canales de televisión abierta para que fueran operadas por manos privadas durante 25 años. De esta manera, en 1960 comienzan las emisiones de los canales 9 y 13, en tanto que el 11 inicia su programación en junio de 1961. En 1966, llega el canal 2 de La Plata que mantiene problemas de emisión y recepción, perfilándose, en aquel momento, como una repetidora de producciones ajenas, limitada en el área cercana a la capital bonaerense. La TV a color El deporte que apasiona a los argentinos también jugó una partida importante dentro de la televisión: la primera transmisión en vivo, vía satélite, fue el mundial de fútbol de 1970 realizado en México. En los campeonatos anteriores, los partidos se emitían uno o dos días después, en filmación cinematográfica enviada por avión. Otro de los sucesos donde el fútbol tuvo protagonismo fue en la emisión del mundial de 1978 con el lanzamiento de la emisión a color. A pesar de que sólo el 15 por ciento de los hogares porteños contaban con TV cromática, en mayo de 1980 comienzan las emisiones a color. En aquel momento, gobernaba al país la dictadura militar y los canales no se quedaban fuera de este régimen: ATC era compartido por las tres fuerzas, el 9 era administrado por cuadros del Ejército, el 11 por la Aeronáutica y el 13 por la Marina. Recién en 1984, Romay retoma el control de Canal 9 y en 1988, Canal 2 fue adjudicado a un grupo comandado por José Irusta Cornet. A pesar de sus promesas, el gobierno radical de Raúl Alfonsín mantuvo el control oficial sobre los canales, con excepción del 9. Nuevos dueños Con la llegada del gobierno de Carlos Menem se deroga la reglamentación que impedía acceder a dueños de otros medios de difusión a la concesión de las emisoras nacionales. Así es como se licitan tres canales: el 13 queda en manos del multimedios Clarín; el 11, que se transforma en Telefé (Televisión Federal) es adquirido por un grupo compuesto por Editorial Atlántida, diversos canales del interior y socios menores. En la década de los ´90 también se desarrolla la televisión por cable, que llega primero al interior y luego ingresa a Buenos Aires y Capital Federal. Actualmente, Argentina es uno de los cinco países del mundo con mayor cantidad de abonados al cable. Hoy, la televisión argentina se perfila con una importante concentración económica, con multimedios extranjeros y nacionales que compran y venden en plazos breves a abultadas cifras. A pesar de estar prohibido por la Ley de Radiodifusión, un grupo controla dos emisoras porteñas: Telefónica de España es dueña de Telefé (11) y Azul TV (9); Clarín mantiene la propiedad de Canal 13, el grupo Avila tomó las riendas de América (2) y Canal 7 depende de la Secretaría de Cultura y Comunicación de la Nación. Muchas son las opiniones que hoy giran en torno a la televisión. Algunos critican la programación actual, la mala formación que proporcionan las emisoras y la vorágine del rating. Otros añoran aquellos días de los años ´50 cuando todo era pasión y descubrimiento. Ni siquiera los mismos trabajadores de la televisión se acostumbraban a las cámaras, tal como cuenta una de las anécdotas más conocidas del ambiente: cuando la TV asomaba, un directivo furioso gritó descontrolado ¡Saquen a ese idiota de las cámaras! Era él mismo....

 


Pedro Simoncini

“Hay muy poco para rescatar en los contenidos de la televisión actual”

 

Pedro Simoncini

partir de los diversos cargos que ocupó a lo largo de su carrera, Pedro Simoncini es uno de los referentes de la televisión argentina: fue cofundador y director general de Canal 11 desde el comienzo de sus operaciones en julio de 1961 hasta 1971; fue presidente de la Asociación Teledifusoras Argentinas (ATA) entre 1974 y 1980; también fue cofundador y primer presidente de Telefé desde 1989 hasta 1993 y ocupó la presidencia de Canal 5 de Rosario desde 1975 hasta 1998. Además, fundó la productora y distribuidora Programas Santa Clara, puso en marcha el portal educativo contenidos.com y produce TV Quality, la señal de cable dedicada a los documentales. ¿Qué opina de la televisión actual en la Argentina? Creo que la televisión argentina ha ganado un lugar muy importante a nivel de producciones, tecnología y capacidad. Desde ese punto de vista, estamos en la primera línea. Donde veo serias fallas es en el cumplimiento de la inexorable responsabilidad social del medio porque tiene un poder tal que no puede pensarse que como un medio dedicado exclusivamente a la actividad comercial. Yo recuerdo que una de las cosas que más me impresionó cuando llegué a Canal 11 fue que cuando poníamos en el aire un pedido de sangre o de medicamentos, la reacción era casi instantánea. Este medio tiene que ser utilizado y puesto a disposición de los problemas que sufre la sociedad moderna. Se dice que la televisión debe entretener, informar y formar, ¿Esto se cumple? Se ha cumplido bien la parte de información y entretenimiento pero no la parte de formación. Esta no es una crítica específica al sector privado, sino también al estatal. Después de 50 años de existencia, el Estado no sabe que hacer con Canal 7 y la Argentina carece de televisión pública de acuerdo a las necesidades culturales y educativas que el Estado debe satisfacer. Porque en esta área el sector privado sólo puede realizar una tarea complementaria pero también tiene que brindar al televidente elementos de formación. Lamentablemente, en un porcentaje muy grande, la televisión actual está llena de banalidades, de procacidades y programas inconvenientes porque deforman en muchos aspectos. ¿Qué le agregaría a la televisión para que cumpla con este objetivo social? A la televisión le faltan contenidos que respeten los principios, que impulsen valores, que utilicen adecuadamente el lenguaje, que no hagan de lo que son expresiones excepcionales el lenguaje común, que no digan que le ofrecen a la gente lo que la gente quiere porque para que la gente exija algo mejor, hay que ofrecerle algo mejor. No se le puede dar a elegir a la gente entre programas malos y menos malos porque está demostrado que los televidentes saben apreciar la buena programación. Lo pornográfico, lo chabacano y lo insultante a veces puede tener más atracción pero ahí está la responsabilidad del emisor que son previlegiados por haberles otorgado esa licencia que no se las dan a cualquiera. ¿Cuáles son las mayores diferencias que ve entre la televisión de antes y la televisión actual? Si uno compara, salta a la vista que todo tiempo pasado fue mejor, pero no es así porque también en el pasado tuvimos problemas y errores. Hoy, hay películas que en el pasado podían parecer horrorosas como las viejas películas de Isabel Sarli que hoy parecen casi para chicos. La televisión argentina manifestaba en un principio un tremendo deseo de superarse y competir sobre bases diferentes a las actuales. Hoy yo tengo la impresión que el principio es conseguir audiencia y rating de cualquier manera. En Canal 11 teníamos la misma ansiedad pero resguardábamos más los contenidos dirigidos al núcleo familiar. ¿Cuál cree que fue el punto de inflexión que hizo cambiar la televisión? La televisión argentina reconoce varias etapas: la primera es desde el nacimiento de Canal 7 en 1951 hasta la aparición de la televisión privada. Después empieza el período de oro de la televisión que es la década del ´60 al ´73. Se da un cambio cualitativo porque se incorpora la calidad de las nuevas programaciones que aportan los canales privados y cuantitativo porque aparecen los canales privados de la capital y del interior que luego se convierten en la columna vertebral de subsistencia de la televisión. Cuando el gobierno peronista se apodera de los canales de Capital y de dos del interior, se inicia la tercera etapa, la noche negra de la TV, donde el sector privado se refugia en el interior. Esta etapa dura hasta la privatización de los canales en 1989, que con algunas alternativas, sigue vigente con una actualización tecnológica de los canales y una exacerbación de la competencia económica que ha ido desnaturalizando la tarea de la televisión. También hubo una sustitución de empresarios privados que tenían un interés directo por grandes empresas que no tienen caras, salvo excepciones. ¿Qué rescata de los contenidos actuales de la televisión? Hay muy poco para rescatar en los contenidos actuales de la televisión. Yo siempre veo con un dejo de dolor la tremenda capacidad que muestran los Suar, los Tinelli y los Yankelevich. Y pienso si esa capacidad espectacular estuviese aplicada debidamente en un contenido formativo, sería muy bueno. Creo que hay una responsabilidad compartida de los permisionarios, los avisadores y del Estado. ¿Qué programas piensa que fueron referentes de la televisión? El reporter Esso fue el primer informativo de la televisión privada que marcó un mito en el periodismo en la manera de dar noticias y las entonaciones que tendían a respetar al televidente. La veracidad de la información era muy importante. También “Operación ja ja”, “Tato Bores”, “Odol Pregunta”, “Rolando Rivas Taxista” y “Cosa Juzgada”, entre otros, fueron verdaderos clásicos. El concepto básico era el cuidado del televidente, que hoy está muy dejado de lado.

 

 


Los trabajadores de la televisión criticaron la programación actual

La conductora y reconocida artista Mirtha Legrand aseguró que la televisión actual “está muy zafada, no es la que a mí me gusta. Prefiero una TV más familiar y educada porque hoy está muy maleducada. Se dicen demasiadas malas palabras y eso también lo dice el público. Cada vez que veo estas cosas, digo que no creí vivir para ver esto. Además, ya no hay intimidad, no hay nada. Me gustaba más antes. Yo veo mucha televisión, pero los canales no cambiaron sólo en la Argentina, sino en el mundo”. Con una sonrisa en los labios, manifestó que “habrá que admitir que es así, a lo mejor ya estoy antigua. Pero en mi programa no practico ese tipo de televisión, yo sigo con mi estilo, sigo manteniendo mi público y eso la gente lo admite, lo quiere. Yo formo e informo y hay ciertas personas a las que no invito a mi programa”.

Una de las artistas que se inició en la TV junto a su fundación fue Nelly Prince, quien aseguró que la televisión “es un desastre por la falta de creatividad, sentido y buen gusto. Desnudan las miserias humanas de la gente. Faltan espectáculos musicales en general y sobran programas decadentes presentando peleas terribles entre distintas personas”. “Con la vuelta a la democracia se equivocaron en los parámetros. El tener libertad no es libertinaje. Antes había mas creatividad, no se copiaba tanto. Hay un montón de primeras figuras que no trabajan, gente que tiene toda una trayectoria y que no reciben propuestas. Lo que no me gusta es lo chabacano que tiene la televisión. Debería haber más entretenimiento en un momento crítico como este”.

Según el director y productor Alejandro Doria, la televisión “está muy mal, creo que la pantalla ofrece el horror de lo pasa en el mundo dentro de los noticieros y lo ofrece también en el divertimento. Se trata de poner en ridículo al otro cuando el verdadero humor empieza por reírse de uno mismo. Uno de los ejemplos más grandes del humor con responsabilidad y sentido es Tato Bores”. “La única consigna que actualmente existe es ganar un punto de rating de cualquier forma. En los programas de la tarde se especula con el rating revolcándose con las miserias humanas. Lo bastardo está de moda, se ha perdido al medio desde lo educativo”.

El crítico de televisión Carlos Polimeni aseguró que la televisión “es el reflejo de una sociedad en crisis en lo que respecta a la economía, la credibilidad y la insatisfacción. A lo largo de los años hubo grandes modificaciones técnicas. Los contenidos son similares en todas las épocas, los formatos y la ideología es parecida”. “Yo veo con asombro como los años santifican las cosas. Cuando pasan 10 años de un programa, recordamos lo mejor, que eso es bueno porque quiere decir que tenemos piedad. La llegada del color fue un punto de inflexión en la televisión. Actualmente, le faltan miles de cosas: habría que eliminar el concepto del rating para que los programas valgan por su calidad y no por el puntaje que tienen”.

 

 

De acuerdo a lo que manifestó el actual titular del área de Fomento del INCAA, Rodolfo Hermida, “la TV tiene algunos problemas porque no se logró un sistema adecuado de TV pública, que es el encargado de balancear la oferta de programas. Hay programas que fueron paradigmáticos, como los sábados circulares de Pipo Mancera, Rolando Rivas Taxista, Hombres de Ley y Tato Bores”. “Ahora, hay buenos trabajos como fue el de Vulnerables. Pero hay una gran ausencia de capos cómicos y muchos noticieros perdieron sus corresponsalías internacionales. Debería haber una mirada más argentina de los hechos ocurridos en vez de haber tanta reproducción de la CNN. También estamos en deuda con los magazine periodísticos, falta cine argentino y se necesita mayor cantidad de ficción moderna. Debería haber una televisión más al servicio de la comunidad, garantizada por la TV pública”.