La Tribu, un proyecto político que superó a la propia radio

Sólo para pagar impuestos somos legales

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La 88.7 al desnudo

La Tribu, un proyecto político
que superó a la propia radio

Es la emisora comunitaria iniciada por estudiantes de la UBA en 1989. Creció rodeada de un espacio cultural con peso propio y hoy su conducción prefiere definirla como un proyecto antes que un medio.

Es como llegar a un bar alternativo de Palermo. Y también se asemeja a esas salas “under” de Corrientes, donde el azul, amarillo y bordó de las paredes enmarca un salón repleto de mesas y un escenario bajo, custodiado por un grilla de luces multicolores. A la izquierda una barra y más adelante el living con enormes sillones de cuerina marrón. Sólo después de unos quince metros de espacios sombríos y un par de curvas, se accede al estudio de FM La Tribu (88.7 Mhz). El clima se define sólo: no hay recepcionista ni carteles que indiquen oficinas. Tampoco se cruzan productores apurados con un cable de último momento. Quizás un par de jóvenes accedan en algún momento a la biblioteca, o consulten en la misma barra por los cursos de verano que se dictan desde el primer piso de Lambaré al 800, a metros del Parque Centenario. La Tribu, la radio comunitaria que ya va por sus 13 años en el dial porteño, parece ser un anexo dentro de este espacio cultural que crearon un grupo de veinte estudiantes vinculados con la militancia universitaria de la UBA, en junio de 1989. Ximena Tordini (25) y Larisa Kejval (26) coordinan la emisora sin ser jefas. Aún cursan Ciencias de la Comunicación y mientras hablan con R&TA sobre el mundillo de la FM, el discurso de a poco se separa de la programación para encumbrarse en lo que más repiten: “Antes que un medio somos un proyecto político-cultural”. Veamos porqué lo sienten así.

¿La radio es un espacio para todos los que acerquen propuestas?
Ximena:
Durante el año tenemos casi 50 programas realizados por grupos externos. Se juntan, arman una propuesta, sale al aire y se manejan por su cuenta sin la intervención de la dirección. La participación tiene que ver con lo que pasa en la sociedad en un momento determinado. Ahora la gente se acerca mucho por la crisis, por un hecho terrible que fue la represión en diciembre o desde las mismas asambleas barriales.
Larisa: En los cacerolazos, la gente misma llamaba para contar al aire qué es lo que estaba pasando. Después todo es variado, hay programas que apuntan desde las internas del Hospital Moyano a escuelas que están trabajando con talleres de comunicación, donde los pibes aportan su visión.
¿Cómo se articula una programación tan variada?
Larisa:
Algunos programas son diseñados por la misma dirección de la radio (en general son magazines que salen todos los días). Y otros son coproducciones. Estas propuestas salen una vez por semana. Lo que se trata de hacer es de dar lugar a esas expresiones que aparecen por afuera de la cultura hegemónica, oficial, comercial y masiva. Ximena: Hay un ciclo de los residentes uruguayos en Buenos Aires y otro sólo de música jazz. También uno deportivo donde se toma el sentido lúdico del juego. Hay un programa de la organización HIJOS, de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, de SIGLA (Sociedad de Integración Gay-Lésbica de la Argentina), programas de la educación, problemáticas de géneros, etc. Además de pasar música y contar las historias que nos gustan, la idea es luchar desde el aire por una sociedad más justa, a través de la denuncia, la investigación.
Larisa: Pero también hay espacio para el humor, muy delirantes donde se busca lo expresivo. Nuestra intención es encontrar un lenguaje nuevo desde el cual contar y relatar este mundo. Si, seleccionamos los programas. Y si no hay lugar y la propuesta es interesante desde la óptica de los objetivos y la línea de la radio, se busca la forma que haga una columna en otro ciclo.
¿Ante semejante variedad, alguna vez se sintieron defraudados de darle a alguien un espacio?
Ximena:
Me da la sensación de que la gente que no encaja se va sola. Ha pasado muy pocas veces de decirle a alguien que no. Acá dentro hay un clima que es fácil de percibir cómo son las relaciones acá.
¿Quién no entraría en la grilla de La Tribu?
Larisa:
Conceptualmente aquellos que no quieren una sociedad más justa. No le voy a dar el micrófono a un autoritario. Al resto que concuerda con nuestro mensaje, porque no?
¿Con tal variedad de programas es difícil imaginarse a un oyente modelo?
Larisa:
Siempre fue un problema y quizás nunca se resuelva. También tiene que ver con una finalidad política. Si homogeneizamos la programación, probablemente tendríamos un esquema de oyente. Pero perderíamos las ventajas que nos da diversidad de expresiones fuera de la comunicación comercial. Igual hicimos un estudio cuanti y cualitativo de audiencia hace un par de años (un sociólogo amigo de la casa se ofreció al desafío). Tenés desde oyentes que siempre la escucharon (por ahí nos les gusta todo pero militan la radio: son adultos de más de 40 que se aguantan la música para escuchar lo que viene después) hasta otros más jóvenes que la descubrieron hace poco y son exigentes con la estética. Ellos son los que nos plantean la síntesis de contar lo que queremos desde una determinada forma.
¿Qué prioridades le dan a la música, al contenido y a la estética?
Larisa:
Nuestra búsqueda es más una síntesis de todos. La música es tan importante como un buen análisis de la realidad y éste no está desprovisto de una dimensión estética.
Ximena: Pensamos el proyecto en su globalidad y no en una suma de partes. No hay un especialista en música y otro en técnica. Tratamos de no trabajar así, y todos en lo mismo. No pensamos a la radio organizativamente de esa forma. Sí hay personas que saben o les gusta más hacer tal o cual tarea. Tratamos de no caer en el exagerado esteticismo ni tampoco en el excesivo contenido. Igual siempre estás cambiando. Porque lo que ahora se ve como alternativo en otras radios en realidad empezó en emisoras como estas, que en su momento se las llamó truchas. Y cuando eso sucede tratás de cambiar el código de nuevo porque cambia el sentido original.
¿Cuál la diferencia primordial de La Tribu?
Ximena:
Antes que una radio somos un proyecto político-cultural. La radio es una manera que encontramos para construir materialmente algunos deseos. No tenemos fines de lucro. No somos una empresa y si una asociación civil. No tiene dueño ni acumulación de capital, lo que no significa que no hay manejo de dinero.
Larisa: Desde el aire nos diferencia la agenda, la música, la diversidad, la audiencia. Y hacia adentro nos diferenciamos por el modelo de gestión. Tenemos una forma de manejo democrático. No hay un jefe que dicta ordenes y todo se construye con diferentes niveles de toma de decisión y responsabilidad.
¿Cómo es eso de ser un proyecto político y a la vez un medio?
Ximena
: La característica más importante en La Tribu es que no se contrabandea información. Tenemos un proyecto político como también lo tiene Clarín. La diferencia es que lo decimos. Así como nosotros buscamos una organización de la sociedad, los otros medios también. Eso la gente lo registra porque los que participan de movimientos en la ciudad nos vienen a buscar: ven cómo los otros cubren la información y no les convence. Creo que es un momento en el que la legitimidad de los medios esta muy cuestionada. La gente lee el diario o escucha la radio y se da cuenta que tanto Clarín como Radio 10 manipulan. No son transparentes.
O sea que se trata de decirlo....
Larisa: En eso nosotros somos honestos. Los medios no son imparciales porque construyen la representación de la realidad, lo que está bien y lo que está mal. Darle valor a algunas cosas y a otras no, es un asunto político. Los medios trataban a los piqueteros como delincuentes. Si mal no recuerdo se vienen realizando piquetes desde 1997, por lo que hubo cosas que se omiten.
¿Creen que ustedes pueden ser así por no tener un proyecto económico como el resto de los medios?
Ximena:
No es tanto por eso. Es más el interés ideológico. Hay mucho de la construcción de ciertos consensos. Una radio de esta ciudad le prohibió a un cronista usar la palabra represión el 20 de diciembre. Tenía que decir que la policía estaba dispersando a los manifestantes cuando en realidad estaba matando gente. No creo que es porque tienen una pauta del Gobierno al aire. Es por su ideología que les parece bien que la policía reprima así a la gente. Larisa: Somos un proyecto político porque además nos proponemos discutir el poder a través de la comunicación. Si hay que democratizarla para hacer lo propio con la sociedad, hay que empezar desde nosotros.
¿Qué hacen concretamente para eso?
Larisa:
Una de las cosas prioritarias es el trabajo en red, con otras radios comunitarias y medios gráficos desde nuestras mismas perspectivas. Y con las organizaciones cuyo eje de trabajo no es la comunicación.
Desde el mensaje es muy bueno buscar algo más justo, pero ¿qué hacés en concreto?
Ximena:
Y lo hacemos. Sería muy contradictorio hablar como lo hacemos y tener tres dueños, dos jefes y 14 empleados. Es difícil pensar que lo nuestro no es utópico. No es que estemos a las puertas de la justicia, pero hay mucha gente que piensa eso. El año pasado 3 millones votaron por la redistribución de la riqueza. Existe otro pensamiento que indica que no siempre tiene que haber dominantes y dominados.
¿Cómo se piensa el futuro de La Tribu, cuáles son los próximos pasos?
Larisa:
En estos tiempos es fundamental subsistir. Seguimos teniendo objetivos muy marcados, pero hoy por hoy mantener esto es algo que tenés que garantizar día a día. Otros pasos son profundizar contactos y articulaciones con otros grupos y asociaciones. Cuando el contexto es tan adverso, no hay que cerrarse.
¿Cómo se financian?
Ximena:
De maneras múltiples. Por fiestas, recitales, talleres arancelados, el bar, las producciones externas colaboran. No hay algo estricto, hay mucho trabajo voluntario.
¿Ustedes cobran sueldo?
Ximena
: Si, somos unas 20 personas que estamos todos los días con un horario. Pero la mayor parte no. Eso es lo que hizo posible que la radio crezca.
¿Qué autocrítica cabe de estos 12 años?
Larisa: Este proyecto se fue haciendo sobre la base de apuestas y de la experiencia. Mirar lo vivido y reflexionar sobre eso a manera de autocrítica ha sido uno de los pilares que nos permitió crecer. No debemos abandonarlo para seguir siendo mejores.

Sólo para pagar impuestos somos legales

Emarcada dentro del Foro Argentino de Radios Comunitarias, La Tribu considera que la ley de radiodifusión es “injusta”, al considerar desde su artículo 45 que sólo pueden ser licenciatarios las personas físicas o jurídicas con fines comerciales. “Además de favorecer el monopolio, es injusta en cuanto a garantizar el derecho a la comunicación. Siempre estuvimos dispuestos al diálogo, no es que tiramos piedras. Nunca se dijo: “expropiemos a los medios de comunicación con fines comerciales”. El problema es la negación de darle posibilidad a lo otro”, apuntan desde la radio, dirigida por Gastón Montells. En este sentido, creen que “para algunas cosas somos ilegales y para otras somos legales. Por ejemplo para pagar los impuestos. Las radios comunitarias son ilegales menos para eso”, sostienen. La FM tiene PPP para transmitir y sólo adquirirá una licencia cuando se modifique la ley y se contenga en su seno a las comunitarias. Según cuentan las coordinadoras, “no se escucha bien en toda la Capital. Depende si han salido radios nuevas. A veces llegamos al Oeste, pero ahora no. El año pasado incluso no se escuchaba en el centro por otra emisora, pero ahora sí”, aclaran. Igualmente, pese a crecer en infraestructura y potencia irradiada desde que se creó, La Tribu mantiene los mismos niveles de cobertura que a inicios de la década del 90. “La proliferación de otras estaciones no era como la actual”, aseguran.