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LA ESTRATEGIA CATOLICA EN LA FORMACION DE LOCUTORES

El COSAL apuesta a la calidad académica para enfrentar la competencia

El director del instituto, el padre José Ellero, busca enfatizar la formación cultural y espera la asignación de una titulación para la profesión. Sabe que es la carta para diferenciarse de los 4 nuevos institutos de enseñanza que pujan por los nuevos estudiantes.

PADRE JOSE ELLERO

Después de 38 años en la enseñanza de la locución, con un 20% menos de alumnos que en 2001 y cuatro nuevas escuelas privadas que pujan por la formación de nuevos profesionales, el instituto católico Cosal mostró hacia dónde apunta la estrategia para diferenciarse y salir airoso de una competencia educativa que recién comienza. Desde 2000, con la integración al Instituto Superior de Comunicación Social “Don Bosco”, el tradicional Cosal inició el viraje de su propuesta al definir un perfil más riguroso en lo académico y enfatizar la formación humana de los estudiantes que hablarán después en los medios argentinos. El objetivo principal en la conducción de la casa de estudios es conseguir en lo inmediato que el ministerio de Educación otorgue un título oficial a su carrera de locución, una profesión que en la Argentina sólo goza de la habilitación del ISER a través del carné. De esa manera, el Cosal se convertiría en el primer instituto que otorgaría a los locutores la posibilidad de seguir estudios de posgrado o convalidar materias en cualquier universidad del país para estudiar otra carrera. Pero pese a que los programas alcanzaron ya los últimos peldaños del trámite, la decisión duerme por ahora en la secretaría de educación de la ciudad de Buenos Aires. “La formación de un locutor no debe limitarse a una buena voz, excelente dicción y correcta lectura –dice en diálogo con R&TA el director del Cosal, el padre José Ellero-. Todo eso se logra si detrás hay una buena formación humanística que te permite entender lo que estás diciendo: por eso la formación de la persona desde lo ético hasta lo artístico, de lo literario hasta lo histórico, son pilares en el Cosal que refuerzan lo técnico: es decir la foniatría y la práctica en radio y en TV”. R&TA: ¿Considera que una mejor formación humana mejoraría en parte la calidad de lo que se ve y se escucha en la Argentina? Ellero: Si nos preguntamos porqué tenemos la tele que tenemos, porqué no nos preguntamos cómo es la formación de los que la hacen. Ni lo económico es condicionante para que la televisión sea de calidad. Yo me pregunto si viendo determinados programas alguien siente el deseo de construir su país, ponerse al servicio de los demás. O se siente más feliz consigo mismo al reírse a costa de la ignorancia o de la limitación de otros. La formación inicial de los profesionales de los medios es importantísima. La carencia básica está ahí. Más allá del matiz de cada propuesta educativa, en definitiva el ISER es el único que dice quiénes serán locutores ¿Cómo ve eso? Formar a la persona pensante es peligroso. Por eso el Comfer, a través del ISER, tiene una rigurosa selección de quienes serán locutores. Que sea el único ente que regule quién va a ser y quién no va a ser locutor viene de una concepción militar. Era riesgoso que entraran a los medios personas con ideologías contrarias. Siempre ha sido una estrategia política. ¿Está en contra de esa obligación oficial? Esta concepción es saludable si atiende a los bienes de la comunidad. Respetuosa si ayuda a la difusión de la cultura. Pero permeable a la política que impere en el momento. Sí considero lógica la estrecha selección de estudiantes que realiza el instituto. ¿De qué manera se selecciona en el COSAL? No es un ingreso excluyente desde el principio. Nosotros damos una segunda posibilidad para los que no les ha ido del todo bien en alguno de los puntos básicos, como cultura general, historia, foniatría o locución. ¿Cuántos son los aspirantes? Hubo años en los que teníamos 400 para 60 vacantes. Pero este año no fue así; tenemos sólo 50. ¿Perdió interés la locución? No, lo que pasa es que el año pasado abrieron sus puertas, con el consentimiento del Comfer, 4 institutos más en nuestra ciudad. Yo no voy a cuestionar esta decisión, pero me pregunto: ¿Con cuántos locutores quiere contar la ciudad de Buenos Aires? ¿A cuántos piensa ocupar? ¿Es una necesidad de locutores lo que promueve la apertura de los institutos o es una necesidad de los profesionales que no pueden trabajar en los medios y se ponen a dar clases? Pero entonces le molesta... Se crea una competencia que a veces no es tan sana porque no todos exigen igual o más. ¿Y en qué le afectó eso al COSAL? Primero en la baja de alumnos. Pero los que no pudieron entrar aquí encontraron fácil acceso en otro lugar. ¿Cómo es posible que fueran rechazados en un instituto por condiciones sobre todo foniátricas y fueran aceptados por otros? Pero en concreto, ¿qué es lo que cuestiona? Yo nunca he jugado a las escondidas con las instituciones. Yo no acuso a nadie. Pero siempre me he sometido a la reglamentación y me pregunto si todos hacen lo mismo. Creo que se ha visto una salida económica en virtud de la gran cantidad de personas que buscan en la locución una tarea laboral. Si un grupo de locutores no tienen trabajo en los medios y quieren abrir un instituto y estar vinculados con el Comfer en buena relación para poder hacerlo, lo abren con el aval del organismo al no depender de las normativas del área educativa. Sobre este razonamiento, ¿cuál es la ventaja que puede explotar el Cosal para hacer frente a esta escalada de competencia? La diferencia radica en la formación humana integral. En eso ponemos el acento. Creemos en un locutor al servicio de la comunidad y no que ponga a la comunidad a su servicio; en uno que quiera construir en la comunidad y no destruirla con sus comentarios. Y en una persona que sea eso y no un aparato que habla. ¿Compiten con el ISER? Siempre he estado en sintonía con los directores del ISER. Siempre coincidimos en mejorar la calidad de los planes de estudio. El ISER tiene 13 materias por año y el 70% son de carácter procedimental (locución, foniatría, práctica). En el Cosal la proporción es más pareja: mitad de aspectos técnicos de la voz y mitad de cultura. El contexto Sin embargo, y a juzgar por el proyecto educativo que promociona la carrera, la paridad no es tan así: los estudiantes de locución tienen el doble de horas de materias de formación específica. Más allá de la salvedad, lo cierto es que ahora Cosal forma parte del Instituto Superior “Don Bosco”, que ofrece carreras con títulos oficiales de Técnico Superior en Comunicación Social con especialización en radio, televisión, periodismo y comunicación comunitaria. Y con un año más se completa la formación y se accede al título de Profesor en Comunicación Social. Ambos tienen el reconocimiento de la Universidad de Roma. Ellero considera que fue “el único instituto del país que tuvo el coraje de abordar la educación en el área de la comunicación”. El cree que “es más atractivo y espectacular entrar de lleno a los medios que ser docente. Pero por otro lado, los que dan clase en las escuelas son profesionales del medio pero no docentes, no gente que haya estudiado pedagogía, sicología de la evolución del conocimiento, didáctica. Hay quienes saben mucho y no saben enseñar. Son idóneos, pero no profesores”, estima el sacerdote con más de 10 años en la institución. En estos días, Ellero y el grupo de 32 profesores analizan en detalle qué piensan los alumnos de ellos. El instituto acaba de finalizar una encuesta general para cotejar si lo que creen los catedráticos sobre su metodología de enseñanza en tan bueno como lo consideran los propios receptores del conocimiento. El desafío de la actualización constante mostrará los primeros resultados.